Descodificación Biológica

Aristóteles definió al ser humano como un animal racional, quizá, con la intención de aludir al intelecto humano como factor diferenciador respecto a los animales, con una connotación de superioridad. Y es cierto que nos diferenciamos del resto de formas de vida en que podemos pensar en términos abstractos relacionados con el lenguaje, crear planes a largo plazo e imaginar realidades que no se han vivido en primera persona, pero el ser humano además de la razón cuenta con las emociones, que son el motor de la vida, son las que dan color a nuestra existencia.

¿Alguien puede imaginarse un mundo sin emociones?

Existen personas que padecen una incapacidad para identificar, interpretar y expresar sus emociones y las de los demás presentando problemas para describir y comunicar sus sentimientos. A este desorden se le conoce como Alexitimia. El perfil tipo responde a personas distantes, rígidas, sin sentido del humor y carentes de imaginación.

Por ello, siempre digo que es un tesoro contar con una vida rica en emociones que hay que manejar con arte.

Las emociones positivas, la alegría, el amor, el placer y el entusiasmo generan optimismo y suelen ir acompañadas de una fuerte carga de energía.

Entre las llamadas emociones negativas, el miedo nos permite detectar el peligro y las amenazas. La tristeza es la encargada de que reflexionemos para encontrar soluciones, la rabia nos da la fuerza para defendernos y el asco tiene una función protectora. 

Todas ellas, las emociones placenteras y desagradables, han sido esenciales para la supervivencia de la especie. Como funciones generales se puede señalar que proporcionan seguridad y ayudan a protegernos de las amenazas, pero además cada emoción tiene una función específica que la hace única. Nos activan, nos relajan, nos hacen pensar, nos ponen en alerta, permiten que otras personas nos comprendan y nosotros a ellos, nos ayudan a tomar decisiones, en definitiva, nos ayudan a sobrevivir, a prosperar y a evitar el peligro…todo para favorecer nuestra adaptación y nuestra comunicación.

Desde hace unos años las emociones empiezan a gozar de reconocimiento en ramas de conocimiento que antes las desterraban al hacerlas responsables del caos y del desorden. Ya pocos dudan de la imposibilidad de explicar nuestro comportamiento sin tenerlas en cuenta. En Descodificación las emociones son imprescindibles ya que representan señales indicadoras de acontecimientos vividos que nos ofrecen datos sobre si la experiencia ha dejado herida en el inconsciente que hay que trabajar.

Aunque queda claro que todas cumplen una función concreta hay situaciones en las que las emociones negativas nos desbordan y pueden llegar a des-controlar nuestra vida. Desde la Descodificación biológica se favorece el autoconocimiento. A través de la identificación de la emoción bloqueda la persona llega a la vivencia profunda causante de dicho bloqueo, es decir, se da consciencia a la emoción atrapada para poder descodificarla y así seguir avanzando en la vida satisfactoriamente. Se dota de sentido y equilibrio emocional a todo el proceso de cambio personal.

¿Eres una persona que se emociona fácilmente? ¿Qué tipo de emociones te dominan, las positivas o las negativas? ¿Te causa sufrimiento sentir? ¿Has perdido o nunca has tenido la capacidad de sentir? ¿Has pensado alguna vez que dolor se esconde detrás de ello? Te invito a que reflexiones sobre ello.

La vida es un regalo, disfrútala.